...por cierto que lo de los seguros tiene tela también...copipego del blog de Leviathan...
"Me preguntan en un comentario, ya lo vienen haciendo en otros foros que me conocen, por cómo va el “tema del seguro”, por un siniestro que sufrió el barco estando en el varadero.
En este siniestro el barco cayó desde su cuna al suelo de la explanada del varadero sobre su costado de estribor, perforándose el casco en dos puntos al clavarse en el las patas de la cuna, además de bastantes destrozos en el interior y la cubierta.
El palo quedo dañado a la altura de las crucetas, (no es difícil imaginar el latigazo y el golpe de la cruceta de estribor contra el cemento), y al poco tiempo se desplomo sobre cubierta partido en dos a la altura de las mismas crucetas y con la jarcia intacta.
Es este un asunto bastante doloroso para mi por varios motivos. Uno es personal, porque te hacen sentir como un tonto.
Cuando sucedió el siniestro yo me puse en contacto con mi compañía, di parte, para que esta reclamase a la contraria, en este caso la del varadero. Me dijeron que pidiera presupuestos de la reparación y me puse a ello. Aun estaba haciendo recuento de los daños cuando apareció por el barco y sin que nadie le avisara, cual vultúrido a la vista de cadáver, un personaje ofreciendo los servicios de su empresa para efectuar las reparaciones.
Se movía este ser con impaciente desenvoltura, dando instrucciones sobre lo que hacer y obrando por su cuenta, casi sin dejar hablar, bajo la impunidad que le otorgaba su cacareada “experiencia de toda la vida”. Llego incluso a ir al barco en mi ausencia, soltar la jarcia caída, medir los restos del palo y retirar el genova del enrollador, pagándose, eso sí, con abultada generosidad al incluir este indeseado “favor” como una partida más del presupuesto. El solito se las basto para decidir la marca del palo, para sentenciar que metro y pico más de longitud carecía de importancia, para presupuestar un equipo de viento tres veces mas caro que el original, y así con todo.
Cuando vi aquel presupuesto y pare en seco semejante despropósito diciéndole que le exigía se ciñese estrictamente a los daños y a las calidades, que si decidía mejorar algo ya lo elegiría y pagaría yo la diferencia, quedo en silencio unos segundos, entre estupefacto y contrariado.
Al fin hablo: -¡Si esto es lo que se ha hecho toda la vida¡ - Ya estábamos otra vez..
Yo ajuste el presupuesto a lo que realmente correspondía y para el resto de las reparaciones busque en talleres cercanos hasta encontrar los precios más razonables.
Es triste reconocer que ahora le comprendo un poco. Solo espero que al final no tenga que darle la razón.
Vino el perito, realizo su informe y dio visto bueno a los presupuestos. Ya me adelanto, sorprendido, que estas mismas reparaciones, en Barcelona de donde venia, hubieran ascendido casi al doble.
Más tarde me toco oír, de boca de un inspector de siniestros o así de la compañía contraria, estando en el varadero, comentar jocosamente el caso de un barco amarillo, el mío, y de lo escaso del importe que reclamaban por semejantes daños. Seguramente pretendía hacerse el simpático. Cuando ya no pude más y le puse al corriente de mi identidad, mudo rápidamente su cara de color, y su discurso de tema, aunque aun tardo cierto tiempo en recobrar este su coherencia, si es que alguna vez la tuvo.
Y ya después de todo esto me encuentro con que la compañía contraria, la de mi verborreico interlocutor, rechaza el siniestro alegando causa de fuerza mayor por la intensidad del viento… estando el barco fuera del agua!, en la explanada del varadero!, que debería haber estado perfectamente sujeto y correctamente orientado al viento…
No voy a decir más de momento, esto es muy largo y aun quedan por explicar muchos detalles. Detalles cuyo conocimiento da la exacta medida de lo que de momento solo puedo calificar como un abuso y un atropello. Espero que me equivoque. Si es así rectificare debidamente.
El otro motivo antes mencionado es el perjuicio que esto ocasiona a mi proyecto, ya que yo contaba con este dinero para el primer arranque y ahora me veo preparando una demanda, como si no tuviese otra cosa de que ocuparme. No tendré problema a este respecto ya que son hechos conocidos y además del informe del perito, tengo decenas de fotografías de la situación del barco en todo momento y testigos que presenciaron lo ocurrido.
El problema es que esto tarda casi un año y yo no puedo esperar. He de seguir adelante con lo que tengo y pese a todo, y así lo estoy haciendo.
No deseo tener que hablar, escribir más bien, acerca de este asunto. Solo deseo que a quien ahora corresponde hacerlo, actué con la misma buena fe, (alguno me dice, candidez), con la que yo actué en su momento."
