13 de enero de 2010
Después de dos días navegando, la tranquilidad reina a bordo del Bahía.. El anticiclón sobre Canarias les hace andar despacio. Quizá es una buena manera de comenzar. Desperezándose y dejando atrás todo. Respirando hondo y diciendo: ¡¡¡Por fin en la Mar!!!! Acoplándose al barco, a la tripulación y al andar del Cap’s III.
El Bahía reduce su velocidad para ir a la par del compañero y amigo. Yo también intento acoplarme para guiarles por los caminos invisibles del viento. Nuestro primer objetivo es un waypoint a unas doscientas millas al noroeste de las islas de Cabo Verde. Serpenteando entra las olas y el viento vamos avanzando hacia nuestro destino.
El que el Cap’s navegue un poco más despacio no es que tengan problemas, o su tripulación se dé a la juerga y al cachondeo. Son los que pescan. De momento un precioso bonito de ocho kilos que comparten con la tripulación del Bahía. En una arriesgada maniobra y gracias a la habilidad de los patrones, logran pasarse, en alta mar, una buena ración de pescado fresco. Y el olor del asado que sale por el tambucho me llega hasta aquí.
Espero que no tarden mucho en contarme algún chascarrillo de la vida a bordo o de la dureza de la vida del trasmundista.
Un saludo
Xarpa
