Había un pescador que exageraba tanto sus capturas que todo el mundo se reía de él. Su mujer harta de que hiciese el ridículo decidió ponerle unas esposas para que no pudiese abrir los brazos al contar como era el pez.
Pues estaban en el bar y claro, le sacaron el tema para echarse unas risas. Él empezó a contar una historia de pesca y una vez con el pez a bordo, iba a explicar cómo era de grande pero se encontró con que no podía abrir los brazos. Entonces, juntando los dos pulgares e índices hizo una especie de O y dijo…
¡Tenía unos ojos así de grandes!
Eso debe de ser lo de la farafafa esa ¿no?
