Os voy a contar una anécdota relacionada con el arte y los artistas.
Hago la premisa de que yo soy eminentemente materialista, pero ése sería otro discurso

.
Hace unos años, tras mucho insistirme, fui a visitar el taller de un amigo mío, artista reconocido él. En una de éstas, viendo un cierto desorden que nos impedía pasar de una parte a otra, le pregunté muy amablemente: "Oye, ¿dónde te pongo estas puertas viejas?" Él, al borde del escándalo, me respondió: "¿Puertas? ¿Qué puertas? ¡Son mi última creación, que se está secando!"
En fin, para deciros que donde yo vi unos tablones sucios con manchas de pintura, había unas obras de arte.
Ahí aprendí que, dada mi evidente incapacidad para reconocer el arte, jamás intentaría comprender una obra, por lo que, ante cualquier creación, observo y callo. Ni se me ocurre preguntar qué es. Para mí, son inefables.
Cuando ayer el gran Barry

dijo lo de los "cuatros", rompiendo mi norma, fui a mi hijo y le pregunté qué era aquello. Me respondió: "Lo que llevamos debajo del barco que da vueltas". Y yo: "Se llama hélice, pero nuestro barco sólo lleva una". Y él: "Ya, pero éste es el barco que te voy a regalar cuando tenga dinero, que como será un barco pirata, tendrá que ser más rápido".
Por tanto, al que le vuelva a llamar "cuatros" a mis hélices...



