Hace unas horas (3 de la madrugada), comienza a sonar la alarma de casa



.
Yo, con mi flema característica, voy a inspeccionar. Compruebo puertas y ventanas. Todo cerrado. No problemo. Evidente fallo del sistema.
Mi

, preocupada, me preguntaba: "Pero, ¿has mirado bien? ¿Seguro que no hay nadie?". Y yo: "Si está todo cerrado, es imposible que haya nadie: ningún ladrón cierra la puerta con llave al huir".
Al cabo de un rato: "Oye, ¿y por la chimenea?" Respondo: "Sí, estaba Papá Noel, pero ése no hace daño". Yo, que estaba leyendo este hilo para conciliar el sueño, me descubrí en mi faceta irónica, que la tengo a raudales.
La diferencia entre la ironía y la mentira es que ésta última se dice con intención de engañar, mientras que la ironía espera que el otro comprenda el verdadero sentido de lo que estás diciendo.
¿Y lo que se sufre cuando sabes por experiencia que el otro no va a captar ese sentido y tienes que hablar sin ironías? Es como sentirte mutilado.
En lenguaje escrito e, incluso, en la radio, es bastante difícil usar la ironía y que se capte: falta una buena parte del lenguaje, que son los gestos.