Pues a las nueve de la mañana he salido de una ecografía que me han hecho en el Hospital Virgen Macarena. Resulta que mi Almiranta (que lo es de la escala sanitaria), llevaba un montón de tiempo asustadísima por algo que intuyó que yo tenía, y llevo desde el verano pasando por pruebas de toda clase que me justificaba con tonterías. El caso es que hoy la eco tenía que aclarar las cosas, y al ver en la pantalla lo que salía, y empezar a preguntar al médico que manejaba el aparato (pasaron tres médicos con el consiguiente mosqueo por mi parte), me di cuenta de que esperaba que me diagnosticasen algo chungo, glup. Pues resulta que se quedaron con las ganas, aunque yo por un momento, al darme cuenta de lo que había pasado por la cabeza de mi mujer, me entró un tremendo canguelo, bueno, no exactamente canguelo, como a las seis de la mañana me tuve que beber litro y medio de agua y no podía orinar hasta pasada la prueba... pues eso, que si el aseo llega a estar tres centímetros más lejos, no llego.
En fin, que entré tan feliz, me asusté y recobré la felicidad.
Por cierto, creo que va a ser niña
No deje de pedir en su kiosko mi próxima novela..."Mis pólipos y yo", una inquietante novela donde se narra la habilidad de los pólipos para ocultarse a radiografías, TACs y ecografías... nuevo Best Seller de Choquero Productions.

