Esta vez mis temores no son solo por mí también por Ida, la he embarcado o mejor dicho se ha embarcado por mí en esta aventura y aunque la bajada a Cabo Verde ha ido bien, ahora las cosas son distintas y las distancias mucho mayores.
Preparados para la guardia
Y el Atlántico me ha enseñado que si algo tiene es que todos los días puede cambiar, es muy poco previsible y sobre todo muy grande. Pero Ida demuestra que no se arruga, se muestra segura y yo la veo feliz.
La meteo es benigna totalmente, los alisios están bien establecidos y nos empujan de aleta entre 15 y 20 nudos.
La comidita fundamental

Foie con manzana confitada y cava para celebrar la mitad de las millas del cruce
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La ola esta revuelta pero en general también ayuda entrando por la aleta.
El ambiente entre la tripu es bueno en general, se establecen los turnos de guardia nocturna y los de limpieza, yo me encargare de la comida, aunque he de decir que creo que esta será mi ultima travesía larga al cargo de los fogones, se me ha hecho muy pesado. Cocinar en navegación atlántica es muy exigente, preparar cualquier cosa entre esos bandazos es un esfuerzo que se me ha convertido en titánico y mi paciencia también ha menguado.
Pero puedo afirmar orgulloso que incluso me he superado en cuanto a calidad y variación en los menús.
Salud y
