Re: Honores militares (Marina)
Cita:
Originalmente publicado por eilnet
Hay que volver a leer a Ernest Renan (subrayo yo):
Ala, ya he soltado el tocho.

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A mí también me gusta clarificar ideas. Mola tu tocho como dices y mola Renan pero creo que no dice nada nuevo, ni tampoco como lo dice. “El hombre es la medida de sí mismo” decían los renacentistas hace más de 500 años. Y aquí estamos. No es tan fácil, creo, porque aunque se pueda creer lo mismo, los intereses de unos chocan siempre con los de otros. Renan, como casi todos, sirve fría una utopía.
“El hombre, dice Renan, no es esclavo ni de su raza, ni de su lengua, ni de su religión, ni del curso de los ríos, ni de la dirección de las cadenas de montañas…”La mayoría lo es de eso, pero sobre todo lo es del lugar donde vive, de la cultura que mama y, especialmente de las corrientes de su tiempo. Un francés negro con gran formación cultural es más parecido a un blanco alemán, inglés o sueco, con su misma formación (y más proclive a convivir con ellos), que a un negro nigeriano o de Sierra Leona. Sí, es verdad. Hoy no les esclaviza la raza ni el credo por mor de su entorno, ni a veces la nacionalidad. Pero, hoy igual que ayer, muy pocos se salen del influjo de su tiempo; por inteligentes y preparados que sean. Aristóteles, sesudo donde los haya habido y un referente moral para los de su tiempo, y Platón (que fue esclavo, rescatado luego), veían como cosa normal la esclavitud. Sin sonrojos. Y sí se salen del común, ¿cederán su bienestar por otros? ¿Todos?
¿Moderno? “Las naciones no son algo eterno... La Confederación europea, probablemente, las reemplazará”. Puede, pero tampoco será eterno, ni moderno. Ni la Roma cristiana fue eterna (como creía ella) y era un conglomerado de pueblos que creían lo mismo cuando cayó. Sigo pensando que el problema no es tan simple. Más moderno me parece a mí nuestro Ortega y Gasset. Pero yo soy totalmente subjetiva.
“La existencia de una nación es un plebiscito de todos los días (...),” Ni siquiera de cada cuatro años. Lo sería si las elecciones no estuvieran dirigidas por los grupos de poder. Y no sólo ideológicamente. En algunos países (véase éste) las listas son cerradas. Eliges… pero menos.
Hoy pocos se salen del influjo de su tiempo y de la ideología cultural imperante, la de su tiempo. Les importará menos la raza o la religión pero siguen las directrices de su entorno con la misma convicción que antes se seguían otras –y con la misma forma inquisitoria, si me apuras-. Como siempre. Y como siempre habrá quien crea que va totalmente por libre. Somos, nos guste o no, una ruedecita más del engranaje temporal. ¿De qué engranaje? ¿Por qué y para qué? ¡Ah, eso ya se lo debía preguntar el hombre de las cavernas! Pero no se conoce una respuesta. Se conocen miles. Puedes creer en Dios como San Juan, en la Historia como Dilthey, en el superhombre como Nietzsche, en el absurdo como Camus, o simplemente en el individuo, tal cual, sin autoridad que le domine o le dirija, sin nación, como postula la corriente anarquista mas pura. Pero queremos lo mismo: vivir requetebién y no hay para todos. Para que te sirvan, ha de haber servidores.
Renan era antihistoricista y predicaba que el hombre debe unirse universalmente por iguales creencias y no por raza, religión o nación, por eso se le debe ocultar la historia. ¿Enseñar, entonces, solo una especie de cultura ecléctica universal. ¿Y qué cree que se ha hecho hasta ahora en cierto modo? ¿Quién decide que es lo mejor a seleccionar? Lo terrible de las ideologías, por buenas que parezcan, es su asociación a la política y el utilitarismo en que acaban. Empiezan puras, las ideas de algunos; enseguida sale el grupo que las utiliza para su propio bien.
Cada uno cree en lo que conoce y, si tiene la suerte de conocer mucho, en lo que más le convence a él (siempre hablando del mundo avanzado). Y eso trae confrontación a veces, o casi siempre. La pretensión de pensar todos igualmente, en todo, es imposible, aunque conociéramos lo mismo. Pero si lo fuera, por caminos artificiales, nos llevaría a ser autómatas de una única corriente impuesta por la oligarquía dominante, sería imposible ser libres.
Afortunadamente, la educación europea es todavía lo suficientemente libre como para poder medioelegir (al menos mentalmente), incluso equivocándote. Lo peor es la restricción y Renan, como todos los predicadores de ideologías, imponía las suyas. La historia debe ser conocida también. Nada se debe ocultar, lo contrario es inducir.
Pero todo esto es mi forma de pensar, que no quiere decir que pretenda tener razón. Tampoco es que me importe mucho a estas alturas.
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Vive y deja vivir,
pero vive como piensas,
o acabarás pensando como vives.
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