Re: Para cuentistas
CUANDO LLOVÍA BUÑUELOS
Juan el tonto, estaba casao con María la lista. Todos los días salía Juan al campo a guardar las ovejas, que era lo único que su mujer quería que hiciera. Un día, Juan el tonto se encontró una bolsa de monedas de oro. La abrió, y al ver las monedas, dijo:
-!Anda! !Cuantas medallas sin cadena!
Volvió a su casa y le dijo a su mujer:
- !María, mira cuántas medallas sin cadena me he encontrado en el monte!
María, como era muy lista, le siguió la corriente a su marido. Pero se guardó las monedas y le dijo:
-Sí, son unas medallas que no valen nada, porque no se les puede poner cadena.
Aquella misma tarde se puso a hacer buñuelos, muchos buñuelos. Se subió al tejado y empezó a tirarlos por la chimenea. Juan el tonto que estaba calentándose al amor de la lumbre, vio caer los buñuelos y cogió todos los que pudo. Con las manos llenas se fue a buscar a su mujer, gritando:
:!María, mira, que estan lloviendo buñuelos!
La mujer bajó del tejado y dejó que el otro se pegara el atracón sin decirle nada. Luego se fue a la cuadra y extendió una mantel sobre el pesebre. Puso una vela a un lado y a otro de la burra, y mandó a Juan que le echara de comer. En cuanto Juan vio aquello salió corriendo y gritando:
-!Maria, que la burra está diciendo misa!
Pues al día siguiente la mujer no quiso que Juan saliera al campo con las ovejas, por que no fuera contando lo que había pasado. Entonces lo llevó a la escuela para que aprendiera a leer y a escribir. Pero Juan se acordaba mucho de sus ovejas y, cuando vio en la cartilla la "B" con la "a" dice:
-!Baaa, ba, mis ovejitas allí van!
-!Beeee, be mis ovejitas allí vien!
Total que su mujer tuvo que quitarlo de la escuea, y al día siguiente allá que va Juan el tonto al campo. Por el camino se encontró a un señor montado en un caballo, que le preguntó:
- Buen hombre ¿no se habrá encontrado usted por casualidad una bolsa?
-Si señor, me la he encontrado- contestó Juan.
-¿Y dónde la tiene usted?
- Pues en mi casa. Que se la di a la María. Pero ella dijo que no tenían valor, porque eran medallas sin cadena.
-¿Ah sí? Pues mira, a mí me gustaría verlas ¿No le importa que vaya contigo a tu casa?
Y así fue como Juan se presentó en su casa con aquel sweñor. El hombre le dijo a María qu tenía uqe entregarle la bolsa, porque era suya. Y dice María:
-¿Que bolsa? No sé de qué me está usted hablando.
Y dice Juan:
Que sí María. ¿Es que no te acuerdas el día que me mandaste a la escuela?
Ya a aquel señor le pareció muy raro que el tonto fuera a la escuela. Pero más raro le pareció cuando oyó lo que siguió diciendo:
-¿No te acuerdas cuando llovía buñuelos y la burra decí misa?
Y ya con esto dice el hombre:
-Perdone usted señora, que la haya molestado, que harta desgracia tiene usted.
Y el hombre se fue, y María la lista se quedó con todo el dinero y al marido le compró un rebaño de ovejas el doble del que ya tenían.
"Cuentos al amor de la lumbre" A.R. Almodóvar
__________________
..mis sueños son mentiras, que algún día dejaran de serlo.
|