Hace unos días nos dió alcance el
Kimera II. Y nos retaron.
El
Cristina VIII mostró su talento ciñendo, pero rápidamente el
Kimera II ajustó su génova y nos dejó muy atrás.
Fué al regreso, con viento de popa, donde la tripulación del
Cristina VIII dió todo de si, y gracias a que los del
Kimera II arriesgaron con un largo, nosotros nos impusimos en la llegada.
El Kimera II por nuestra popa.
Precioso Puma 26 . . .
Llegando
Entrando a puerto
Puerto Sherry
Gracias Kimera II por ese ratito tan bueno.
¡¡Hay que repetirlo!!

