A medida que un barco de vela aumenta su velocidad, al viento real se suma el generado por la propia velocidad del barco. A esto se le llama el viento relativo o aparente.
Al aumentar dicho viento aparente, el velero ya tiene más viento con el que generar más velocidad y así sucesivamente.
En teoría podría seguir aumentando indefinidamente, pero el limite lo pone el coeficiente de resistencia (hidrodinámica y aerodinámica) que llega un momento que es superior al empuje que pueden generar las velas.
Los catamaranes y trimaranes de la Copa América tienen mucha potencia vélica y poca resistencia, lo que les permite llevar al límite esa teoría.
Así es como me lo han contado, pero seguro que hay cofrades que son capaces de dar una explicación más precisa.
