En mi ultima aventura embarqué dos hippis de la alpujarra, que conocí en macarelleta, menorca. Como no podía ser de otra manera y tras muchas millas y muchos puertos y fondeaderos nos quedamos sin gas y sin dinero. Para Manuel, original de norte de italia y fugado de la justicia, no fué problema, se limitó a quemar parte del enjaretado de la bañera en el brasero. Desde entonces a popa llevo estibada una enorme botella de butano naranja.
