Ah! Se me ha olvidado contar cómo les enseñé a hacerlo siempre en el mismo sitio.
Primero llegó el labrador y le enseñé de cachorro. La primera vez que hizo pis en la cubierta (lo hizo en proa) le dije acariciándolo:
Muy bien, muy bien, el pis aquí. Y le di un premio.
La segunda vez lo hizo en otro lado, y le reñí:
Aqui NO, muy mal. Y le llevé al sitio donde tenía que hacerlo.
Como sólo tenía premio cuando lo hacía en proa terminó haciéndolo siempre ahí, y yo seguía dándole su premio al tiempo que lo acariciaba y le decía
Muy bien.
Luego encontré al mil leches, más listo que un gitanillo, al que no tuve que enseñar nada:
El primer día vio como su hermano mayor hacía pis en proa y se llevaba un premio y unas caricias.
Al cabo de unas horas acompañaba en la guardia de noche a mi capi y le tiraba con la boca de la manga para llamar su atención. Se puso tan pesado que mi capi se levantó para ver que quería y el perrito lo llevó al sitio donde había hecho pis, donde el hermano mayor, y se sentó ahí moviendo el rabo esperando su caricia y su premio
