En mi viejo barco aprendieron a navegar hijos y sobrinos. Hoy nos juntamos 2 capitanes, 2 patrones y 2 PER, más los aficionadillos y a la que podemos salimos juntos con el barco de alguno de ellos o el mio. Una gran satisfacción.
Frustrada en parte porque a mi hija menor, de 25 años, no hay Dios que la obligue a embarcar y encima se ha buscado un marido aboslutamente de secano. ¡Que se le va a hacer!.
