Ya veo que vais por mal camino.
El dueño del barco que tenía ciertos problemas psicologicos desde su niñez por culpa de un cocinero que tenía su familia y que no le gustaba la comida que él hacía, y tuvo que ser su maravillosa madre quien, haciendo un esfuerzo manifiesto, le hacía la cena todas las noches. Es por esto que desde siempre este pobre hombre ha de comer siempre la comida que prepara una mujer y a ser posible joven y guapa como su difunta madre.
Señores esta es la verdadera historia y asi se la he contado.
Pues va a ser que no, que la verdad es que este tío lo que quiere ver es una mujer bonita andando por su barco y seguramente le tirará los trastos.
Saludos