Re: ¿tu como sales?
Yo ya no salgo; cuando salia, este era el ritual:
vistazo a la mar y al horizonte desde la autovía, se ve toda la bahía de Málaga desde los altos de Torremolinos. Llegada a puerto, aparcar, vistazo a los barcos de los amigos, comprobar amarras y estado general. Desatar y desplegar la pasarela de mi amarre, salto a labañera con los pertrechos y vituallas que lleve para la ocasión. Abro tambucho y doy una vuelta por la cubierta del barco inspeccionando amarras, defensas, palanca del motor, etc. Bajos las cosas a la cabina, compruebo sentina y nivel aceite y gasoil, conecto baterias, arranco motor, conecto electrónica, saco a la bañera piloto, bichero, palancas de winche, foque, escotas foque, pabellón, aro salvavidas, vhf portatil, guantes, sombrero, agua para beber, letherman. Me pongo la indumentaria adecuada caso de que ya no la traiga puesta, zapatillas o botas, gorra o sombrero, ropa de abrigo o traje de aguas, navaja al cinto asegurada con un cabito, guantes. Mientras calienta el motor, pongo pabellón, aro salvavidas, subo botavara (tenía la costumbre de dejarla sobre cubierta, banda de estribor, para que el material no estuviera trabajando mientras el barco estaba amarrado) engarruchar foque y poner escotas, abrir cremallera del lazy bag, comprobar que todo está en su sitio, manivelas en sus fundas, piloto conectado y preparado, electrónica de bañera en funcionamiento, agua en su sitio, cabos de respeto en su cesto, resto de cabos adujados, bichero a mano. Suelto amarras de sotavento, vistazo al canal de salida por si se aproxima alguien, suelto amarras de barlovento, cuidando que nel cabo del muerto baje al fondo (lo tenía lastrado con plomo) y que nlas amarras del pantalan quedaran sobre este para cogerlas con facilidad a la vuelta, retiro la pasarela, me siento a babor y doy avante (amarraba el barco popa al pantalan) encaro el canal de salida con un pequeño golpe de caña y ya en la bocana dejo la marca cardinal a mi estribor. Sin haberme dado cuenta, en algun momento entre la aproximación a la bocana y dejar la marca cardinal por estribor, ocurre algo inexplicable aunque notable, ya estoy en el mar, el cuerpo se tensa, los sentidos se aguzan, la atención se apresta. Me gusta alejarme un poco de las proximidades del puerto, pongo piloto y voy quitando defensas; pongo rumbo proa al viento, recojo los lazy jack sobre el palo, subo mayor desde el palo, voy al winche y doy el ultimo tirón; seguidamente tiro de la driza del foque, la tenso con winche, templo la escota de la banda a la que vaya a caer y pongo el piloto a rumbo para navegar a vela. El barco coge escora, motor al ralentí, trimo las velas para el rumbo elegido y paro motor.
Entonces siento que de verdad empiezo a navegar, cuando van muriendo los ultimos ecos del motor en el aire, y empiezo a oír el gemido de la jarcia, el susurro del viento y el rumor del agua sobre el casco.
En total, una media hora desde que abro la pasarela del amarre hasta que doy avante para salir al canal de salida, y algo menos desde ahí hasta que apago el motor. Todo ello a un ritmo vivo, sin atropellos pero sin pausa. Cuando paro motor y empieza la sinfonia de jarcia, viento y agua, si la navegación es bonancible, me relajo de golpe, enciendo un cigarro, me embeleso con el espectáculo que me rodea, ya sabeis de qué hablo.
Si el día está mtirando a proceloso, pongo rumbo comodo para el barco y para mí buscando a aguas libres, si lo considero oportuno reduzco trapo, busco ese equilibrio enntre mar, viento, rumbo en el que el barco y yo naveguemos seguros, trabajando pero sin sufrir, y a disfrutar. Si las circunstancias lo permiten, alterno ratos a la caña y ratos con el piloto, si no, a la caña y a negociar olas y jugar con las escotas. En esos momentos siento me siento un hombre afortunado.
Disculpas por el tocho. Recuelo y tejeringos pa congraciarme con la parroquia.
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"Lo que está en mí, está en todas partes; lo que no está en mí, no está en ninguna parte" Sutra budista.
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