Para mi la de relax siempre es antes de comer, preferiblemente en solitario (por aquello del relax). Sales y no hay hora de vuelta, cuando vuelves una latita de berberechos o algo así, que como en la navegación ya ha caído alguna birra o coca cola has matao el hambre. Otra buena cosa es llevar gazpacho fresquito. Y luego para rematar el día perfecto una laaaaaaaaaaaarga siesta (aquí si se acepta compañía)
Pero tambien me gusta la de finde, en este caso a dos (vamos, en plan rollete). A bordo buen vino (un buen pesquera, por ejemplo) o cava fresquito (en este caso catalán) para disfrutarlo a la noche. En estos casos me suelo ir a La Marca a que me preparen una tablita de los mejores ibéricos pero cortados a cuchillo, nada de maquinas charcuteras, y otra de quesosnacionales variados, preparan unas bandejitas muy cucas y te las envasan al vacío para que no se esturreen si la travesía es movidilla. Si a esto se le suma un hombre de buena comversación la velada es perfecta. El resto viene solo...
