Es que parece que había ganas de guerra...
Acabo de regresar de pasar un estupendo sábado con 16 niños, algunos de ellos muy problemáticos, con situaciones desesperantes en casa. Varios de ellos podrían ser carne de cañon de algunos de esos programas, protagonistas de realities... Incluso ganar dinero para su familia por aparecer... Pero estoy convencido de que si los quiero de verdad y quiero su progreso personal como seres humanos, es mucho más útil pasar estos ratos con ellos que presentarles a un casting para un programa de TV.
Supongo que es la diferencia entre preocuparme por ellos y por que sean hombres y mujeres felices el día de mañana, y utilizarlos para mi interés y para ganar dinero.
En cualquier caso, a mí me fastidia que mi intervención haya dado pie a ensañarse con María... No iba con ella en lo personal, sino las actitudes que hemos aceptado como normales en la sociedad y que la están denigrando poco a poco.
Por puntualizar:
1) Yo borraría de la programación todos los programas destinados a reírse de las desgracias ajenas. Por ley. Me da igual que haya gente dispuesta a verlos. Sólo el hecho de exponer ese tipo de vida autoalimenta verlo como algo normal y, en algunos casos, como los de la gente a la que le gusta aparecer en los medios, alardear de un tipo de vida indigna.
2) Potenciaría los logros individuales y colectivos en todos los ámbitos de la vida. Y de ésos sí llenaría las televisiones. Estoy convencido de que eso llevaría a un progreso colectivo por el "efecto imitación". Pero, claro, eso requeriría un esfuerzo imaginativo mayor para el que no sé si estamos preparados profesionalmente.
3) Obligaría al cumplimiento escrupuloso, caiga quien caiga, del código de protección a la infancia, firmado por los gobiernos y ratificado por todas las cadenas europeas (de cara a la galería), pero infringido constantemente por TODAS las españolas sin que nadie les imponga sanciones.
Perdón por el ladrillo.