
02-03-2010, 15:30
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Hermano de la costa
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Re: Tertulia de pesca y una copa ¿cual?
Ya llegando al 1600 el negocio de nuestros amigos era un negocio boyante, bien es verdad que dejaban un rastro de ducados a su paso, ya que es sabido que ninguno de los dos era remilgado con la bolsa.
Pero los acontecimientos con la Corte y su traslado a Valladolid dejaba sin apoyo militar a sus carabelas que por entonces ya eran cuatro, compradas a astilleros españoles y portugueses, este barco diseñado y mejorado por Enrique el Navegante, en la Escuela de Navegación de Sagres era muy adecuado para las travesías en busca de los productos que mejor se pagaban en nuestras ciudades.
Pero no me quiero extender en detalles, solo quiero relatar un hecho que llenó las bolsas del vascongado y del madrileño y sus siguientes generaciones.
En un de los viajes en el que nuestros amigos enviaban vino al sur de Escocia, para traer de allí lanas de tartán que tan aceptadas eran para las mantas de caballerizas en la Corte, Martín de Areas y Valmurado capitán de la carabela Santa Lucía fue sorprendido por un temporal del Oeste y decidió buscar abrigo, así penetró en Firtf of Lorn, lo que hoy es el comienzo del Canal de Caledonia, para subir por el brazo que lo llevaría a Tobermory. Dado que la tormenta amenazaba cada vez más la embarcación, decidió abrigarse en el puerto de Andertallen en el estuario del Loch Feochan, tampoco era un mal sitio ya que las putillas pelirrojas harían las delicias y darían el descanso a sus hombres aquella noche.
Dos días después, tras haber negociado los cambios en este mismo lugar, soltaron amarras, tras una hora de navegación aprovechando el terral de aquella costa, Martín de Areas dejó al mando del timón de codaste a su segundo, el extremeño Jesús Arriago, hombre de toda confianza, para poder comprobar el estibado de mantas y descansar un poco en la tilla de proa. La sorpresa fue mayúscula cuando encontró a un hombre tendido bajo los fardos de tartán y descubrir que se encontraba malherido. Inmediatamente mandó atender a este pobre desgraciado, que además de agotado tenía una infección horrible en sus heridas. Hizo falta más de una semana para que dijera sus primeras palabras. Su nombre era Fénix MacCloud y había escapado de un barco inglés donde había sido maltratado y apresado por su condición de católico, quisieron matarle ya que conocía muy bien la ruta de Malaca, que habían robado al capitán de un barco de la Compañía Holandesa de Las Indias Orientales.
Cuando la Santa Lucía llegó a España faltaron las horas para reunirse con nuestros amigos el madrileño y el vascongado , que rápidamente descubrieron el buen negocio que el escocés agradecido les propuso. Con dos naves de guerra españolas y dos de nuestras carabelas partieron hacia Malaca, en el primer encuentro con los holandeses los barcos españoles salen mal parados, al unirse a una Armada Portuguesa, pero dos de nuestras carabelas continúan viaje con las indicaciones del escocés llegando a Malaca, donde cambiaron vino añejo por toneladas de hoja de te. Sin aparecer históricamente relacionado con la Compañía Holandesa nuestros hábiles amigos llegaron a comerciar con grandes beneficios las tres bebidas inglesas por excelencia en esa época, Oporto, Jerez y Té. Aún en nuestros días, no daré nombres para que no sean considerados piratas, seguimos engañando cretinos con estas bebidas.
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