Re: Los grandes marinos del siglo XVIII
Gracias Very, ya he vuelto, sigo con nuestro héroe.
Velasco sigue destinado en la zona del Caribe en acciones de patrulla y vigilancia y también hace viajes entre España y América. En 1746, estando cerca de la costa cubana al mando de los jabeques destinados a ese cometido de patrulla, capturó una fragata inglesa de 36 cañones.
Jabeque español (del que hablaremos más al llegar a otro ilustrísimo marino español)
Capturó la fragata acercándose peligrosamente mientras la cañoneaba y hacía lanzarle garfios para entrar en el combate cuerpo a cuerpo; sencillamente: la capturó al abordaje. Práctica esta de nuestros marinos muy temida por los británicos, como habíamos dicho ya.
Fragata británica
En 1754 se le concede el mando del navío de línea La Reina, con el que siguió su lucha. Hablando de navíos, hago “un reseso en el proseso” como diría un conocido abogado de una antiquísima serie televisiva, para recordar una curiosidad sobre un matemático, Euler -que un año después, 1755, presentaría sus ecuaciones generales de hidrodinámica-. En 1727 este insigne matemático participó en el concurso de la Academia de las Ciencias francesa cuyo tema era que los concursantes encontraran la mejor forma posible de ubicar el mástil en un buque. Euler ganó el segundo puesto, detrás de Pierre Bouguer, conocido por ser el padre de la arquitectura naval. Más adelante Euler conseguiría ganar ese premio hasta en doce ocasiones. Sólo había que darle tiempo.
Metacentro, por Pierre Bouguer
Velasco, entretanto, continuó navegando y haciendo viajes entre América y Europa, en las escuadra de los generales Regio y Spínola.
Y llegamos a junio de 1762, año fatídico de su muerte, pero también el de su gloria, por el valor que derrochó en la defensa del Castillo de los Tres Reyes del Morro, que cerraba el puerto de La Habana.
En ese año Velasco seguía al mando del navío Reina, dentro de la escuadra del general Gutierre de Hevia, marqués del Real Transporte. Estábamos dentro de la denominada Guerra de los Siete Años(1756-1763), que no era sino una serie de conflictos internacionales causados por los intereses encontrados franco-británicos en el intento de establecer la supremacía colonial en América del Norte e India y, en principio, por el control sobre Silesia entre la casa austriaca y Prusia. Tomó parte casi toda Europa, como había ocurrido en la Guerra de Sucesión Austriaca, aunque las alianzas fueran algo distintas: por un lado Prusia, Hannover y Gran Bretaña, junto a sus colonias Americanas y, más tarde, su aliada Portugal; en el otro bando estaba Sajonia, Austria (que quería recuperar Silesia, perdida en la Guerra de Sucesión), Rusia, Suecia, Francia y, acompañándola como era habitual en la época, España, que había entrado en el conflicto a partir de 1761.
Así que aquí tenemos a Inglaterra, en el amanecer del 6 de junio 1762, atacando Cuba con una escuadra de 23 navíos, 24 fragatas y 150 barcos menores y de transporte. Los hombres que llevaban eran 14.000, después reforzados con otros 4.000. Los mandaba el almirante George Pocock. El desembarco inicial se efectuó con 10.000 hombres de asalto dirigidos por el conde de Albermale.
No voy a contaros todo el episodio de la defensa, porque es largo y digno de leerse (al final os pongo el enlace de todoababor para el que quiera leerlo todo), además de que hace poco lo contó Anboro, pero sí os copiaré unos párrafos significativos de la Wiki.
“Pero Velasco resiste en el Castillo del Morro e intenta salidas. Deja al mando de las baterías a Bartolomé Montes y se va a dirigir en persona el fuego de los 30 cañones de las fortificaciones de Santiago, contra las 286 piezas que barrían las posiciones españolas desde los buques Stirling, Dragon, Marlborough y Cambridge. Tras seis horas de combate se retiraron los barcos británicos. Sólo el Stirling lo hizo ileso, y el Cambridge resultó muy averiado. Mientras, las baterías dirigidas por Montes también rechazaron a los ingleses. Una y otra vez, en la peripecia vital de Velasco, se ve la fe que tanto él como el resto de los militares españoles tenían en su artillería. El castillo, al mando de Luís Vicente de Velasco, resistió heroicamente dos meses en unas notorias condiciones de inferioridad. Se contó que el fuego que cayó sobre el castillo, le hacía parecer un volcán y que en esos últimos días de resistencia, Velasco parecía un espectro por su delgadez y cansancio, pero que desplegaba una energía sobrehumana y dormía unas pocas horas antes del amanecer con su sable en la mano.
Navío de línea Stirling Castel, 1780
La feroz resistencia termina cuando Velasco es abatido por un balazo en el pecho. El jefe de las fuerzas de asalto, sir Reppel, permite el traslado de Velasco a La Habana. Los médicos ingleses intentan salvarle la vida, pero todo resulta inútil y muere a consecuencia de la herida el 31 de julio de 1762. Ingleses y españoles pactan un alto el fuego de 24 horas para enterrar al héroe. Después todo fue un paseo para los británicos, que se apoderaron de La Habana (la cual volvería a la Corona española por el Tratado de París del 10 de febrero de 1763)”.
No es de extrañar que fuera honrado por propios y ajenos. Los ingleses, que admiraban el valor, le rindieron honores levantando un monumento en su memoria en la abadía de Westminster y en la Torre de Londres se guardó un estandarte español capturado en El Morro. También se dice que hasta principios del siglo XX, la marina de guerra británica disparaba salvas de honor en su nombre al pasar ante Noja, su villa natal. En España el rey hizo que se erigiera una estatua en Meruelo (Cantabria), que se acuñaran medallas con su rostro y el de su segundo Vicente González y que hubiera siempre en la real Armada un navío llamado "Velasco" (tradición que parece ser que aún perdura). Además, concedió a su hermano Iñigo el título de marqués con cuatro mil pesos de renta anuales.
http://www.todoababor.es/articulos/bio_velasco2.htm
__________________
Vive y deja vivir,
pero vive como piensas,
o acabarás pensando como vives.
Editado por Crimilda en 03-03-2010 a las 16:56.
|