Era Alex/Lanzarote
el gallardo caballero
que regentaba un café
que no cobraba dinero.
Cada primero de mes
ponía mesa y mantel
y no contento con eso
nos regalaba algún verso,
que si oda a la alegría,
que si poema de amor,
en medio bebida fría.
¿Hay algún sitio mejor
y con tanta simpatía?
¡Ni en León, Zamora o Toro
ni en Barcelona o Jerez,
ni en Las Palmas o Manacor,
ni en el Madrid que yo adoro,
que esto sólo se ve
-lo digo sin resquemor-
en la mesa del Café.


