
07-03-2010, 20:58
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Hermano de la costa
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Re: Tertulia de pesca y una copa ¿cual?
Aquel viaje fué distinto, era la primera vez que nuestros amigos el vascongado y el madrileño navegaban juntos, ninguno de los dos confiaba en que el otro fuera por si solo suficiente para el negocio que iban a tratar. El declive de la Corte era más que evidente, pero paradójicamente las fiestas en la Corte de Valladolid eran cada vez más fastuosas, reclamaban artículos más sofisticados sin importar su valor. El Duque de Lerma, confidente del madrileño que no amigo y consejero de Don Felipe III, le había "sugerido" que Doña Margarita de Austria se sentiría muy satisfecha si conseguía sedas orientales para los trajes de fiesta, fiestas llenas de la turbamulta de bufones y enanos y esa tropa de pícaros y galopines que tanta gracia hacian a los nobles.
Omar Isbim, un desertor turco, que el madrileño había salvado en una escaramuza con los Tercios gracias a su buen amigo Ayala y Quiroga, se había incorporado a la empresa de nuestros amigos como asesor de los productos de Oriente.
En aquella travesía desde Valencia a Venecia surgió la primera disputa entre los amigos, el mar se había encabritado de una manera sorprendente en poco tiempo, los rociones y el viento obligó a mantener tan solo un tormentín como trapo, el madrileño habría preferido soltar unos cabos por la popa para termar algo el barco, pero el vascongado retiró a Martín de Areas y Valmurado del timón y tomó el mando de la nave. Pero este no era el motivo de la disputa, ya que el madrileño era consciente de la valía como marino de su amigo, la disputa se mantuvo entre rociones uno pegado al timón mientras el otro le repetía,
- déjame a mi, conozco perfectamente a D.Francisco de Sandoval Duque de Lerma y sé perfectamente hasta donde puede llegar- el vascongado blasfemando como en él era costumbre, bien sabe Dios que era hombre de bien, repetía sin cesar,
- ese hombre se caerá con los "Válidos"- aquellos nobles que dirigían el mayor imperio de la historia- y con ellos se irá nuestro negocio, déjame a mi que sea yo el que arregle esta compra.
-de ninguna manera, te conozco bien, a la mínima sacarás la espada y perderemos el negocio y la vida, lo tengo bien atado, Omar guarda amigos en Constantinopla, ellos nos acercarán la seda a Venecia, donde nosotros en nombre de Pellecier y de Don Jerónimo de Barrionuevo, recogeremos como encargo directo de la Reina, con esto seremos salvaguardados por nuestros barcos de guerra hasta lejos de la costa, donde correríamos peligro por las naves holandesas.
Los golpes que el mar daba al barco no refrescaban nada la disputa, fué una larga tarde, cerca de la noche el vascongado ya había dado su brazo a torcer y cedió al madrileño el trato.
Aquel negocio salió bien, aunque poco después de entregar a Don Francisco de Sandoval las sedas, cobrarlas bien, 10.000 ducados, el diez por ciento del coste de la campaña de Portugal, el vascongado tenía razón, poco después el Duque de Lerma fué destituido por los constantes escándalos, pero nuestros amigos ya habían cobrado su viaje y fraguado amistad con el tío de Don Francisco, Don Cristobal de Rojas y Sandoval, Arzobispo de Sevilla, ¿quien sabe lo válido que podrá ser?.
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