Al hilo, sin polémicas.
En toda organización establecida (y la marina de recreo lo es), existen ciertas cuotas de poder repartidas a lo largo del tiempo, que están ligadas directamente al dinero. Modificar estas "cuotas de poder" (es decir, capacidad de ingresos), es difícil y requiere tiempo.
Es normal que existan reticencias, pero estoy con Iñaki/Sinvergüen que quien navega porque le gusta, si algún día obtiene el PPER lo que hará con el título no será "comerle" su parte de pastel a otro, sino generarse su propia cartera de clientes, los amigos y familiares de toda la vida, y amigos de los amigos que estarán encantados de navegar a precios simbólicos con alguien de confianza. Además esto servirá a muchos Capitanes de Yate actuales para cubir al menos parcialmente los astronómicos gastos que conlleva tener como ocio la náutica en España.
Pero existe la otra cara de la moneda. ¿Qué le impide a una empresa de charter contratarme a mi, que tengo el PPER -es un decir- pagándome una cantidad de dinero que a mi me parece súper pero a un patrón profesional - de cabotaje - serio y responsable le parecería poco? Pues nada. Y ahí tenemos la pega. Nuevos PPER que sin la debida experiencia y buen hacer marinero aceptarían embarcar a gente en barcos propios o de otros, asumiendo responsabilidades que el buen juicio recomendaría no asumir. De tener el PPER yo no buscaría más que "mi mercado" de amigos y familiares para cubir gastos, pero ¿qué me impide montar el negocio del siglo tirando precios y haciendo quebrar varias empresas de charter de mi zona?
Una vez más la redacción de la ley ha quedado un poco pastosa. Tenemos más preguntas que líneas el decreto. A mi juicio el título "profesional" debería estar ligado necesariamente a barcos en lista 6ª, propiedad de un particular. Es decir que no me dejen "ejercer" en otros barcos, sino en el mío, por seguridad de los tripulantes de pago. Y con obligación de un puerto base, y una limitación fiscal de algún tipo. No puede ser que en un abrir y cerrar de ojos todos seamos patrones profesionales y entremos a competir con empresas de charter de toda la vida. (Aunque igual no les venía nada mal

)
Bueno. Cada uno con su barquito, los profesionales del charter a lo suyo, los patrones de cabotaje y patrones profesionales a enseñarnos a los demás, y los patrones de recreo que saben más que algún profesional, a explotar su propio barco en igualdad de condiciones.
Madre mía lo que hace una copita de anis. ¡Vaya rollo!
Pd: Sólo soy PY y voy a por Capitán en cuanto las estrellas dejen de moverse tanto.
