Estimado Alex, hidalgo navegante de mares lejanos:
Agradeced su humilde y respetable carta, sutil y delicada, solícita de doncellas que a su vera fueran.
Sabed que hailas, bellas y esbeltas, damas y princesas, sabias y dispuestas, de cintura de avispa, de caderas salerosas, con cuellos de cisne y bocas como fresas.
Algunas con hacienda, que por su bien, con nadie comparten, otras con posibles herencias, sin recibir, más nunca se sabe, a dios gracias, otras que con solo su presencia, vuestra merced empanado quedaríais, por su gracia y soltura, por su pelo y hermosura.
No sufráis vos que esta epístola a manos de todas ellas llegará y tan solo rogadle que de paciencia se arme, que no solo en leerla está el fin, sino que tiene que rozar su sentir.
Gracias por confiar en mi.
Reciba mi cordial saludo
Mar y luna