
En mi caso, a ella le gusta menos navegar, pero mucho menos que a mí, y a mí esquiar me da bastante respeto... este invierno hemos ido todos los días que el tiempo lo permitía... a deslizarnos por las cumbres.
Y eso que nos acabamos de comprar el barquito (en Octubre, con lo que no lo hemos "estrenao"). Todo sea por los grumetes (tienen suerte, disfrutan con las tablas y navegando).
En resumen, como con cualquier otra cosa, buscar el equilibrio (una de cal, y otra de arena, si no, no vale).

Unas cervecitas, invito yo


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