Para subir un Yanmar de tres cilindros que no llega a pesar 200 kg., no hizo falta no tocar la botavara. Subió con la driza de génova, sin más y al salir del tope de palo, permitía una gran maniobrabilidad: subir desde el pantalán, llegar a la bañera y entrar por el tambucho hasta el suelo de la cabina.
Se deja la driza alta y bien afianzada y para todas las subidas y bajadas se usa un polipasto de cadenas de los pequeños que elevan hasta 2 toneladas. El esfuerzo es mínimo y se controlan mejor los movimientos.

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