Da gusto ver que estas cosas son normales en los puertos.

Muchas veces tengo la impresión de ser un bicho raro y observado por unos auténticos almirantes perfectos que no conocen la palabra pifiarla.
Reconozco que hay veces que me alegro ver a algún compañero de pantalán pidiendo a gritos un marinero para atracar...

Lo siento
