
Pues sí.
Yo acabo de cambiar de barco.
A éste le tengo todavía un respeto y me queda mucho para llegar a hablar con él como hacía con el otro. De verdad, nos hablabamos.
Él, sobre todo me regañaba y yo decía: bueno, no te pongas así, ya me he dado cuenta, ya voy. Otras veces era yo quien decía, ¿pa onde queres ir?, y enseguida me lo decía.
Aún me acuerdo de él, aunque espero que pronto le hablaré de tu al nuevo.
