Re: Rincón literario
La puse en otro tema, pero me parece que aquí es más adecuada...
Las olas rompían.
Los vientos bramaban.
La tormenta rugía.
Los rayos brillaban.
El cielo se hundía.
Mas aquel pirata,
sentado en su silla,
tranquilo admiraba
cómo hendía su quilla
las aguas que surcaba.
Mantenía fijado el rumbo,
fiel a su gran valentía.
Soportaba firme los tumbos
con los que la mar mecía
las cuadernas de su junco.
Parecería un loco al ajeno,
pero sus hombres, confiados
en la pericia del marinero,
seguían largando los cabos
de las velas del velero.
“Mas velamen”, les gritaba,
“soltad trinquete y cangreja,
dadle viento a la mesana,
la mayor que esté bien tesa
y los foques y la cuadrada...”.
A toda vela el bergante
luchaba contra las olas.
El pirata miró el sextante
y con carcajada sonora
miró el cielo, sin brillantes.
Confiado en su experiencia
de mil batallas en la mar
en que su sola presencia
hizo al enemigo temblar,
no le importó aquella ausencia.
“No pienses mar tremebunda
que doblegarás mi marcha.
No hay nada que miedo infunda
a este pirata de raza.
¡¡¡Te desafío, bestia inmunda!!!”.
“Más velamen, perros sarnosos.
Hay que ganar pronto la costa
en que esperan por nosotros.
Más velamen, mi fiel tropa,
derrotemos al coloso”.
Las olas, como montañas,
elevaban la embarcación
y al estar la mar arbolada
se deshacían, sin razón,
dejando al barco en la nada.
Por una de las embestidas,
del mar o de la tormenta,
la nave quedó destruida
por completo y la osamenta
del pirata, por las aguas batida.
Nadie sobrevivió al naufragio
y en las playas de aquella costa
fueron apareciendo el corsario
y la tripulación y las cosas
que guardaban los armarios.
Los llantos de las viudas
y los gritos por los marinos
se oyeron durante muchas lunas
en esa costa, otrora abrigo,
de aquellos piratas sin fortuna.
La valentía no es consejera
del que es buen navegante:
no hay que tender toda la vela
si no se puede usar sextante
y se ha de navegar a ciegas.
Pues en esta vida saber
dónde se está situado
es de cualquiera el deber,
pues si se está equivocado
la vida le puede vencer.
UNAS JARRAS POR LOS DESORIENTADOS.
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