Efectivamente no debe ser lo mismo vender tu barco para pasar a otro que venderlo definitivamente. Por la primera situación he pasado ya seis veces (la actual es mi séptima embarcación). Por la segunda aún no he pasado, pero debe ser horrenda.
Y es que además de la pérdida de una parte de ti, que siempre se queda en el barco, es la despedida de tantas cosas... No es el barco el que se acaba, es la conexión entre ese ser "inanimado" (entre comillas, porque pienso que TU barco está vivo cuando está contigo) y tu ego. Se acaban esas conversaciones en momentos duros y en otros placenteros. Se acaban esos silencios tan agradables a la hora de dormir, cuando te da la sensación de encontrarte arropado por un buen amigo. En fin, que se acaba todo porque un barco de charter no es lo mismo. No es lo mismo una conversación con un buen viejo amigo que con una persona que encuentras casualmente en un bar.
En fin, que si me llega la ocasión de experimentar esa situación creo que lo pasaría enormemente mal. Saber que voy a encontrarme sin barco para siempre (grande, pequeño, motor, vela... ) me produciría una angustia enorme.
