ANALEMA, no te confundas. Hablar con el corazón nunca puede amargar a nadie, lo que ocurre es que nos sorprende, por desgracia hemos perdido la virtud de la sinceridad, de hablar aunque duela. Solemos "maquillar" nuestros sentimientos para no profundizar en las heridas, para no dar lástima a los demás, para no parecer débiles...
Lo que has escrito de tu padre yo no tengo cojones para hacerlo público, y seguramente siento lo mismo por él pero me da miedo el ridículo y el qué pensarán.
Cada día me gustas más

, con el permiso de tu marido, claro

