Pero Almería, además, sigue guardando rincones con magia. Hay para mi 3 en concreto muy especiales, que muchos de los que vivimos aquí pasamos a diario por delante y ni nos fijamos, pero que por su sencillez, no dejan de tener su magia.
Hay una casa que de niña me hacía soñar con que estaba encantada, que las mariposas por las noches, cuando todos dormían, se soltaban y salían a volar. Se la conoce popularmente por la casa de las mariposas, si os fijais en la forja de la 1ª baranda de la cúpula sabréis el por qué :
Otro es el faro del puerto de Almería, muy chiquitito y coqueto, una monada. Lo que para mi tiene este de especial es el reflejo del sol a la caída de la tarde en sus cristaleras de colores. Si podeís llegarlo a ver justo cuando los últimos rayos iluminan esa cristalera encontraréis un espectáculo maravilloso, breve, pues es cuestión de minutos, pero es como… ¿cómo os lo puedo describir? Como si el sol quisiera robarle los colores a esa pequeña torre
Y la fachada de la basílica de la patrona, con sus barquitos y sus delfines, que cuando niña me quedaba mirando embobada. ¡Qué cosas! Si en aquella tierna infancia me llegan a decir que tendría mi barquito y vería delfines de cerca no me lo habría creido
Luego están los que no pasan desapercibidos para nadie, como la casa rosa, que es una parada obligada en semana Santa para ver pasar el paso del cautivo y a los legionarios procesioando. En su fachada luce una imagen del Medinacelli: (y no, mi barco no está influido por esta casa)
