Re: Los grandes marinos del siglo XVIII
De este sabio, del que apenas tenemos una vaga idea –qué digo vaga, vaguísima- hasta los indiferentes británicos sabían en la época: el almirante británico Howe, primer conde de Howe, vino, ex profeso, en 1753 a Cádiz en una fragata con la única intención de conocerle “bajando muchas veces a visitarle en tierra, y obsequiándole a bordo con un esplendido banquete y con maniobras y otras finas confianzas y condescendencias facultativas” (todoababor.es).
La flota de Howe.
Y es que no paraba. Realiza cálculos matemáticos para conseguir construir navíos veloces y ligeros, sin perder seguridad y resistencia Estudia la fuerza del mar y del viento, para lo cual construye modelos de naves que remolca para comparar sus distintas resistencias, y la acción del viento sobre las velas lo comprueba con cometas. Con su agudo ingenio nada se le resiste. Su prestigio, fuera y dentro de España, le permitió obtener las mejoras que solicitaba. En 1753, le propone al Marqués de la Ensenada fundar en Cádiz el Observatorio Astronómico; dicho y hecho.
Y ya puestos, en 1755, Jorge fundó la Asamblea Amistosa Literaria cuyos miembros eran amigos, conocidos y colegas, todos estudiosos, que se reunían en su propia casa para hablar sobre historia, geografía, astronomía, navegación, física, higiene y, claro está, cuestiones de tipo militar. Era lo más parecido a una academia de las ciencias. En 1757, dicen, fundó el Real Observatorio Astronómico de Madrid (bueno, lo fundó Carlos III, pero fue Jorge quien se lo sugirió y el edificio es de 1790, año en que se encarga al astrónomo W. Herschel la construcción de un telescopio reflector de 60 cm de diámetro);
Telescopio de Herschel
Además, era todo un hombre y muy leal, buen amigo de sus amigos: cuando las intrigas hacen caer al Marqués de La Ensenada que había sido su amigo y protector, Jorge, al verle desterrado en Granada sin sus cargos y su capital, vigilado y con prohibición de recibir visitas, va a verle desde Cartagena y le ofrece su pequeña hacienda. Lo mismo hizo Antonio Ulloa sin saber el gesto de su amigo Jorge.
No me extenderé más. En 1767 es enviado como embajador extraordinario a Marruecos, país con el que consigue firmar un tratado de amistad. En 1770 se le nombra Director del Seminario de nobles; aprovecha para reformar su plan de estudios y escribir su famosa obra Examen Marítimo teórico-práctico (1771). Los dos volúmenes de esta obra de teoría sobre construcción naval (que sería la primera escrita con cálculos matemáticos) tendría una importancia capital. El primer tomo trata de la mecánica del buque, y el segundo de su construcción y maniobra. Toda la dinámica del buque era analizada, la estabilidad, su relación con el empuje de las olas, los esfuerzos a que está sometida la arboladura… En cuanto salió a la luz fue traducida y conocida en Europa. Pero…
Fragata de 30 cañones según Jorge Juan. Museo Naval de Madrid (todoababor)
Sí, claro, hay un pero: en España, como casi siempre, la política se metió por medio. Como era amigo del defenestrado Ensenada, el **bécil que mandaba ahora en la cosa y sus secuaces sustituyeron su modelo de construcción por el francés, bastante peor, y que el mismo Jorge Juan había rechazado por inseguro y peligroso. El plan de recuperación naval de España se quedaba estancado otra vez. Creo que los ingleses todavía se están frotando las manos. Trafalgar demostraría que Jorge Juan no se equivocaba. Murió en 1773, a los 60 años y medio, dicen que de alferecía. Yo creo que se murió de asco.
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Vive y deja vivir,
pero vive como piensas,
o acabarás pensando como vives.
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