indudablemente mis heroes son mis padres, las lecciones que me han dado en los últimos años son dignas de medalla
Pero, en la familia además contamos con un súper héroe, un chaval que antes de los 30 años le condenaron a una silla de ruedas. Se tiró meses en la cama y el día que lo pudimos sentar en el carro, con su aparatoso corsé y sus cacharros en las piernas... lloramos de alegría ¡¡¡ese era todo un progreso!! Pero a él no le bastaba, y es que las hazañas de los súper héroes han de ser súper hazañas

al poco de salir del hospital ya iba a la piscina, en su silla de ruedas, se tiraba como podía, y los dolores eran los malos de su libro, pero no se acobardó y se empeñó en andar, le plantó cara a la vida y hoy camina por su propio pie, cojito sí, con dolores, claro, pero camina y soy la hermana más orgullosa del mundo
Su tenacidad, su disciplina, sus esfuerzos, su valor y sobretodo, lo que más la fe y las ganas de vivir que tenía y que tiene muestran que sí, que hay heroes de carne y hueso
Por los héroes, que como las meigas, haberlos haylos
