La suerte de vivir en el primer mundo permite tomar decisiones que pueden saciar nuestras pasiones e ilusiones.
En ese caso esta chica es de admirar frente a otras que se ocupan de limar sus uñas y perder el tiempo combinando sus ropitas.
Vivir en el tercer mundo impide disfrutar de los sueños e ilusiones y obliga a subsitir para sacar el mínimo para sobrevivir un día.

Sin lugar a dudas todos deseamos que cualquier infante pueda sentirse feliz...quizás poco podemos hacer por aquellos que pican piedras o acuden a escuelas distantes, perosi que está de nuestra mano aquellos que viven entre nosotros y pueden cumplir sus ilusiones.
Un saludo a tod@s y una ronda
