Hola Rik

Yo tampoco soy amante de las despedidas, me pongo triste y añorada desde el momento que digo adios, así que suelo evitarlas.
Entre eso y el dia ventoso, se largan las amarras con el corazón un poco oprimido aunque luego esta sensación va suavizandose y uno va animandose.
Dejar la familia y los amigos atrás...es duro.
Espero que seas feliz en esta nueva etapa, vayas con cuidado y quizás nos encontremos un día en una isla lejana para celebrar esa cena que ha quedado pendiente, con Telémaco y el Nómada fondeados uno al lado del otro, bajo las estrellas.
