En una ocasión alquilamos y, como ya éramos conocidos y "donde hay confianza da asco", pues nos dicen:
"no me ha dado tiempo de arreglar el equipo de navegación"...
o sea, sin veleta, sin corredera, sin anemómetro...
"No problem, fulano,
semos viejos lobos de mar..."
(en nuestro interior:

)
¿Resultado?
Sin dolor de nuca al timón...
Recordamos que un barco lleva una corredera "acústica" de serie...
Recordamos que teníamos un par de orejas y que la piel distingue entre el frío y el calor...
Vimos que las velas hacen arrugas en sitios que no habíamos notado...
Sobre todo, la sensación de estar pendiente del viento (tan amplio como el mundo) y no de un indicador de aparente (tan amplio como un instrumento)...
Ese día las cervezas supieron mejor...
Nota: fue una salidita de un día, por zona conocida y sin separarse de la costa.
Saludos