¡Que recuerdos!
A ese "meneito" nosotros le llamábamos "la coctelera" cuando íbamos hacia Cuba.
Olas de viento por la aleta de estribor y de fondo por popa. Para dormir, una condenación.
De todas formas, como dice maese Pámpano, que me den todas al olas del Atlántico a cambio de las del Mediterráneo. ¡Que gozada son!
