La navegación de Milos a Paros no fue especialmente cómoda. Salimos en medio de un vendaval de más de 40 nudos con los tres rizos en la mayor y un poquito de génova y según pasaban las horas el viento iba bajando, la mayor subiendo y el génova abriéndose hasta que el último tramito tuvimos que hacerlo a motor. Pero las olas incómodas no variaron ni un ápice en todo el trayecto.
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