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Antiguo 06-04-2010, 13:10
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Capitanmorgan777 Capitanmorgan777 esta desconectado
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Predeterminado Re: La Ensaïmada Power: nuestra Ophiusa

LA REGATA

Aquí me permitiréis ser un poco más serio que en mis anteriores intervenciones, pues la tripulación ensaïmada (aunque a algunos les cueste creerlo) tiene dos caras: modo crucero y modo regata.

En regata, aunque seguimos conservando nuestra camaradería y buen rollo que creo que nos caracteriza, intentamos hacerlo lo mejor que sabemos y sacarle el mejor rendimiento que podemos al barco.

Nuestro primer objetivo en esta regata era terminarla y sacarnos la espina de la quinta edición, en que tuvimos que retirarnos a la altura de Sant Antoni.

S’Avenc volador es un crucero de velas enrollables, sin spi y con poca lencería fina y sabemos que nuestra única oportunidad está en una buena estrategia y en poner nuestros cinco sentidos para no dejar de trabajar para hacerlo caminar.

En esta regata, aparte de los habituales Butxeta, Gerret Ros y yo mismo, se nos sumó Marconcio , gran navegante y mejor persona, y Luca Monzani, patrón rival en las regatas de Mallorca, pero buen amigo y que nos daba un “punto de sal”.

No detallaré las condiciones meteorológicas, pues son de todos archiconocidas. Condiciones que daban poca cabida a estrategias creativas: los vientos de proa no son los más adecuados para nuestro barco.

La línea de salida que debido al role no estaba muy bien triangulada con la boya de desmarque dejaba pocas opciones pero salimos bien situados llegando a desmarque entre los quince primeros.

Tras unas horas los “pepinos” empezaron a marcar distancias y nosotros, situados quizá algo a barlovento.

Nuestro patrón y meteorólogo Butxeta le entraron tentaciones de irnos rumbo petrolera para buscar portantes, pero decidimos que era demasiado arriesgado y que aunque no ciñéramos, con rumbos un poco más abiertos S’Avenc estaba haciendo millas.

Tras caer la noche vinieron las guardias.

Estas regatas se ganan de noche. Hay que seguir trabajando y si es necesario domir incomodo por que la escora del barco lo requiere, pues se duerme incomodo si se puede.

Los turnos por parejas de dos horas y una hora de caña para cada uno.
Mi guardia me tocaba con Ros, que a pesar de su “juventud” está demostrando ser un buen caña.

Asumo la responsabilidad en mi turno de haber alargado demasiado un bordo hacia Mallorca, pues, aunque mi intuición me decía que debía virar, al final decidimos que quedaban muchas millas para que las cosas estuvieran decididas. Quizás ese bordo se tradujo en una hora más en el cómputo general.

Afortunadamente, cuando llegaron algunos portantes que parecían que la mejor opción era ir por Tagomago, nadie de nosotros cayó en esa tentación y seguimos con el plan previsto.

Una de las claves de nuestro relativo éxito fue quizás en nuestra llegada a Ibiza: eso es “territorio comanche ensaïmado” y nos lo conocemos.
Nos entro un poco de pánico: estábamos solos, se veían pocas velas y como en ese punto confluían las dos sales y nuestra regata, era difícil saber si pertenecían a nuestra flota.

El no ver barcos podía significar dos cosas totalmente opuestas: o nos habían machacado durante la noche o seguíamos bien posicionados. Había que añadir que en las rondas de posicionamiento oíamos a comité pero no a todos los barcos por lo cual hicimos el cálculo que los que no oíamos y por lógica tenían que estar delante, lo estaban y viceversa los que no oíamos y podían estar detrás.

Tácitamente decidimos autosugestionarnos y optamos por cree que estamos más o menos bien posicionados.

Como decía: la clave ahora era sacar provecho de nuestro conocimiento de la costa.

Fuimos a por ella y nos tiramos a tierra buscando térmicos y “cucharas”.
La prueba está en el trac hasta Es Vedrá: infinitos bordos!!
Nos pusimos un poco las pilas cuando vimos algunos barcos de la Sal, que aunque no eran de nuestra regata, nos servían de acicate para hacer las maniobras más perfectas y arañar segundos. Un Fortuna 9, que ganó la Sal, nos sirvió de “liebre” y le dimos caza.

También hubo barcos inalcanzables, como el “Gruñon” un barco de la flota de Palma que desde que se ha vestido de gala esta insoportable.
Pero a todos ellos les perdimos en San Antoni.

Hubo alguien quien hizo el comentario de entrar en esa línea de llegada y que nos tomaran tiempo: igual Josep Maria nos lo convalidaba después

Pero aun quedaba regata y vimos por delante un barco que parecía de nuestra regata y por tanto rival directo: fuimos a por él.

Resulto ser el Yemayá aparejado con Génova y trinqueta.

Fue uno de los momentos más divertidos de la regata. Conseguimos darle caza. Y empezamos un pulso.

El observó (como al día siguiente nos contaría) que le habíamos ganado todo el terreno con los bordos a tierra y empezó a copiarnos para intentar volver a recuperar la posición de cabeza. Nosotros por nuestra parte vimos que tenía dificultades en los bordos debido a tener que pasar el Génova por delante del estay de trinqueta e intentamos hacer bordos aun más cortos.

Cayó en la trampa, solo en dos o tres bordos. Se dio cuenta de la estratagema y a nosotros nos pudo la avaricia metiéndonos dentro de la ensenada formada por los cabos Jueu y Llentrisca.

Esto y el siguiente bordo fueron quizás los mayores errores que cometimos en toda la regata.

Entre los cabos nos encontramos con un mar cruzado y poco viento, mientras el Yemayá busco vientos libres por fuera que le conduciría a rumbo directo a la línea de meta más de una hora por delante de nosotros.
En el siguiente bordo nos dirigimos a Espalmador, buscando la cuchara que en otras regatas nos ha beneficiado.

Sin embargo nos dirigimos a una ratonera de viento cero que nos mantuvo cerca de meta pero con el resultado de una hora para recorrer dos millas.
Para terminar, aunque teníamos marcada la situación de la boya en el plotter, visualmente a contraluz de la costa era casi imposible verla: fue la boya que nos encontró a nosotros!!

Una vez dentro de la Sabina nos empezamos a percatar de que tan mal no nos había ido: había pocos barcos que habían llegado y casi todos eran “pepinos”.

Muy cansados de tantas horas de trabajo fuimos a cenar y a dormir.
De lo que aconteció después, lo considero post regata y ya lo contaré más tarde…

Salut i Ron
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Creo que hay solo dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Del universo no estoy muy seguro.
(Albert Einstein)

La voile : C'est le moyen le plus lent, le plus cher, le plus inconfortable, pour aller d'un endroit où on est bien vers un autre où l'on n'a rien à faire.
(Eric Tabarly)


Navegar no es un lujo, es un derecho

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