Tal vez no es prudente terciar en un hilo tan ilustre cuando las aguas se han revuelto un poco, pero me gustaría dejar constancia de que algunos seguimos el hilo sin intervenir.
Respecto a los calamares, yo meneo la caña, ellos se descojonan en el fondo, y a casa a comer cordero... Viene siendo así desde que el primer día, en el primer lance, saqué un Cracken de casi un kilo para gloria propia y asombro de mi mentor. De esto hará un año. Me pareció tan fácil la pesca del calamar que ni siquiera hice una foto. Desde entonces, lo más cerca que he estado de los calamares ha sido en la Plaza Mayor de Madrid un día de Navidad.
¡Hala!, a seguir contando cómo se hace que no debo aplicar bien los conocimientos...
