A mí, me robaron en el Club Náutico
... no diré el nombre del club, pero me chorizaron al orza y el timón del Optimist. Años más tarde, me enteré de quién era el chorizo: era el padre de un compañero de regatas, además un señor con carrera, excelente trabajo y mucha pasta. El hombre vendió el Optimist de su hijo, y como no encontraba la orza y el timón, se llevó los míos. Y eso que tenían pintado el nombre del barco y el número de la vela. Un par de años después, veo a una familia recoger un Optimist en una rampa... con mi orza y mi timón. Y me dijeron: "Pues nos lo vendió Fulanito, ya con esta orza y este timón".
Así que ya ves, no hace falta que los chorizos vivan en un barrio marginal y conduzcan una vieja fregoneta...
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