Yo, que no hago nunca regatas, suelo hacer bordos grandes, pero simplemente porque me gusta más. Me encanta ver la cara de los tripulantes cuando la proa apunta tan apartada del destino que nos hemos fijado ... también me fascina la decisión de hasta dónde debes mantener el bordo antes de corregir. Por supuesto, la mayoría de las veces me equivoco en algo o cae el viento, o rola, y el tiempo necesario para alcanzar el punto de destino es alto, y llego mucho más tarde de lo previsto, pero, realmente no acabo de ver nada malo en ello ... así disfruto un rato más.

LDN