Re: Ophiusa: No pudo ser
Y por último me cito a mi pispa para añadir las imágenes prometidas:
Las horas pasaron muy deprisa, como siempre ocurre cuando se disfruta. Lo teníamos todo: estábamos en un puertecito delicioso, en buena compañía y lucía un sol radiante que llevábamos esperando con ansia todo el invierno.
No pude evitar pensar muchas veces en la Ophiusa ¿Cómo habría ido la salida? ¿Se habrían dado cuenta de que no estábamos? ¿Nos esperarían alli? ¿Estarán teniendo buen viento? Me dieron ganas de llamar por radio para saludarlos a todos, pero comprendí que era una gamberrada fuera de lugar y me corté.
Mientras mi Juanico seguía durmiendo como una marmota, nos tomamos una ensaladilla rusa y unos libritos empanados de jamón y queso, y el resto de la tarde transcurrió de panching total, salvo el pobre Iván, que se puso a trabajar en los motores hasta que los limpió y arrancaron a la primera brrrrmmmmm.
Desde luego con este chico nos vino dios a ver, porque si no a ver quién es el guapo que encuentra un mecánico que venga en plena Semana Santa, y de ser así el palo que nos hubiera metido. ¿Es para estar contento o no es para estar contento? eins? eins?
No es por poneros los dientes largos, pero después de una tarde de luxe, a la noche, la super cocinera nos deleitó con unas truchas rellenas de bacon y una salsita a las finas hierbas que se te saltaban las lágrimas de placer. Las presentaba enteras y cerradas, como si estuvieran vivas, pero absolutamente limpias por dentro, con lo que se podían comer como si de un filete se tratara sin preocuparse de espinas ni gaitas.Os juro que son las truchas más deliciosas que he comido en mi vida.Tras unas copitas después de cenar, cada mochuelo se fue a su olivo para dormir apaciblemente muuuuchas horas.
El viernes amaneció precioso, desde el portillo de nuestro camarote se adivinaba un cielo azul y brillante, y salí a cubierta pensando que sería la primera en amancer, pero nain, nain, nain Lidia ya había preparado el super desayuno y nos sentamos todos juntos alrededor de la mesa de cubierta para el ritual. Sergi su cola-cao con bollitos, mermelada y mantequilla y los demás café con leche, zumos y pan recién hecho con tomate, jamón y queso.
Siempre en un ambiente de mucho relax, arranchamos las cosas y a las doce y media abandonábamos el puerto dirección Badalona. El mar estaba como un plato y había un viento limpio, constante y perfecto que oscilaba entre 15 y 20 nudos de aparente, entre un largo y la aleta, que nos permitió ir a vela muy cómodamente, sin escorar nada, a unos seis-ocho de velocidad. Es imposible pedir mas!
Mientras los hombres departían en la toldilla, las chicas nos fuimos a proa con los perros a ligar bronce y tomar fotos
A mi me daba pena Adita, porque su ama no se atrevía a soltarla por si se caía al mar, y por eso iba siempre atada con su correita.
-Pero suéltala, que no pasa nada, los perros son muy listos y esto casi no se mueve. Como no se tire ella, al agua no va.
-Ya, pero me da miedo, nunca ha estado suelta en un espacio abierto, y como pesa tan poco igual se la lleva el viento

A la hora del aperitivo el Capi, encargado de los bebedizos, nos preparó un bloody mary a petición de Lidia, quien cogió su vaso y se lo llevó a la cocina para tomárselo mientras preparaba un exquisito lomo de cerdo con cebolla caramelizada y manzana crujiente, digno de cualquier restaurante de 5 tenedores.

Todo transcurrió sin ningún incidente, entre tientos al culo de la Matilda (malpensadooos, la matilda es una bota de vino que va siempre colgada a la bitácora ) las condiciones de navegación seguían estables, y sólo tuvimos que trasluchar a tierra pasada la boya de recalada del puerto de Barcelona, y a la altura del Olimpic otra trasluchada a la mar.. Ese viento y esa mar hubieran sido perfectos para la Ophiusa... pero ya se sabe: la ley de Murphy no les otorgó a los regatistas tan envidiables condiciones. .
Ninguna sorpresa, ningún sobresalto, ningún disgusto, salvo que el GPS Garmin no funcionaba, y eso que lo estrenábamos, pero como la ruta era más que conocida para nosotros no supuso ningún problema, salvo que al llegar, como estaba en garantía, nos lo tuvieron que cambiar por otro.
Pasando por las tres chimeneas de Badalona, Chufo ya huele que llegamos a casa

A las 5 de la tarde amarrábamos en nuestro puerto base; habíamos tardado 4 horas y media en hacer el mismo recorrido que hacía dos días nos había costado 17 horas 
Llegó el momento de la despedida puesto que la travesía había llegado a su fin, y para la ocasión mi Juanico hizo su ya famosa Agua de Valencia by Juan since 2009 gold label. Sergi y yo tuvimos que rebajar el diabólico brevaje con más zumo de naranja porque nos sabía muy heavy, pero los demás lo tomaron tal cual encantados de la vida, y lo más sorprendente: nadie se enmoñó!
Lo gracioso fue que cuando habíamos apurado hasta la última gota nadie se despedia... a nosotros nos daba mucha pena que todos se fueran y nos dejaran solos, y a ellos también les dio pena irse, por lo que tomamos la decisión unánime de que se quedaran una noche más para al día siguiente salir a hacer cuatro bordos.
Para no variar, cenamos como reyes de la mano de Lydia, que nos preparó una Mousaka impresionante, a la que se unió nuestro veci-amigo Toni, Capitán Cavernícola, con los que estuvieron haciendo muchos planes apasionantes de navegación de altura. Se estaba fraguando el comienzo de una gran amistad.

Al día siguiente rematamos lo que se había aproximado mucho a una travesía gastronómica dándonos un homenaje con unos gambones al ron que hizo mi capi y que le salieron para chuparse lo dedos, nunca mejor dicho

Ha pasado una semana desde aquel día, pero mañana nos volveremos a encontrar todos en casa de Ilusión 
Esto es todo, amigos. Las fotos las pondré más adelante porque ahora me tengo que ir. Hasta nuestra próxima aventura 
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MariGota
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