No quiero cortar este hilo tan bonito e interesante del bacalao, pero quiero contaros algo que me pasó este fin de semana y que me calado hondo, después de las risas iniciales.
Durante medio fin de semana he tenido en casa a una compañera de mi hija, ya sabéis esos goles que nos meten nuestros hijos de me voy a dormir a casa de fulanita y vuelve al día siguiente por la tarde con lo que tú ya tienes el compromiso de apechugar con la otra mitad, pero bueno a lo que íbamos:
Esta niña es una niña como un poco especial, de esos niños a los que no les gusta nada, no comen nada pues nada les gusta, un yoguth y dependiendo del sabor y nada más. De hecho el médico está empeñado en que esta niña tiene un problema grave de anorexia. Pero no sólo es la comida, no le gusta leer, no le gusta ver la tele ni el cine,… no le gusta nada. Aún con todo con mi hija se lleva muy bien (serán las dos igual de raras

) A pesar de ello tiene un carácter alegre. Sólo se dedican a sacar a pasear perros de una vecina criadora, bañarlos y jugar con ellos.
Pues el sábado por la tarde me las llevé hasta el puerto para preparar unas cosas que quería dejar listas para el domingo. Ya de camino mi hija me dijo: háznos unos aparejos y pescamos mientras tanto. La ottra asentía entre incrédula y divertida, total que llegamos y, para quitármelas de delante, lo primero les hice unos aparejos de mano. Le daba asco el cebo, le daba asco todo, pero bueno… vosotras a lo vuestro y yo a lo mío.
De repente un griterío histérico me sacó de mis quehaceres para ver que pasaba un poco alarmado. Os lo podéis imaginar.
Al final pescó una aguja pequeña, una jargüeto como de medio kilo y dos chaparrudos. Entonces vino el acabose, se volvió loca, transtornada, decía que ella quería ser pescadora profesional. Hubo que anotarle en un papel los nombres de los peces para contarlo en casa. Durante todo el viaje de vuelta no se habló de otra cosa.
Al llegar a casa, llamó varias veces por teléfono para preguntar cosas relacionadas con la pesca y lo que había pescado.
El domingo por la mañana llamó tres veces a casa para preguntar si yo ya había llegado y qué había pescado. Por la tarde vino a ver los peces y llamó nuevamente por la noche.
Hoy me ha mandado por mi hija un dibujo que había hecho en el colegio (porque se aburría) en el que salen ella y mi hija pescando desde el barco, ha llamado a la hora de la comida para preguntar si diez anzuelos empatados en Decathlon 2€ era caro ¿Que caña sería la más adecuada? que al salir del colegio por la tarde iba a Decatlhon a comprarlo todo y que el viernes al acabar la clase por la tarde tengo que volver a llevarlas.
Ay Dios mío!!! Primero me hizo mucha gracia y me lo tomé a risa pero ahora empiezo a estar preocupado porque pienso: con la tabarra que nos está dando, calculo que en su casa sea la debacle, a ver si me voy a cruzar con sus padres un día de estoa y me ponen a caldo.
Bueno, ha sido un rollo pero me parece una historia bonita, claro que escrita no es lo mismo que vivida.