Muchas veces me cuesta leer a Pipe; pero no creo que sea en esta taberna donde haya que venir a corregirlo. Ahora, a sus 56 "tacos", me da la impresión que le importan poco las correcciones. Tal vez, cuando era un crío, si hubiera podido ir más al colegio, igual lo habría agradecido.
Yo me conformo con que nos siga acompañando, nos haga reír con sus ocurrencias y nos enseñe de lo mucho que sabe. Prefiero acostumbrar mis ojos a "ciertas aberraciones gramaticales", que peder a cualquier cofrade, porque no se atreva a poner un "post".
Saludos.
