Cita:
Originalmente publicado por Tahleb
Tal vez me equivoque, pero a mi me parece que la intención general de APR no es cantar las glorias de la Patria, que cada una tiene las suyas, sino resaltar la memoria de esos hombres, a veces hasta descreídos y siempre tan hispánicos, que acometen al enemigo por simple coherencia con lo que les ha tocado vivir.
No me parece que Alatriste luche por España ni por el Rey, sino por sus compañeros y porque esa es la vida que ha elegido o, más bien, la que le ha tocado en suerte. Y la acepta con un fatalismo genuinamente ibérico.
No parece que se encomiende a Santiago el Comandante que, en Trafalgar, le pregunta a su segundo si tiene alguna preferencia sobre el lugar en el que han de morir.
Decían en el XVI que la infantería española era la mejor del mundo. Y eso que les pagaban irregularmente, que sus mandos pecaban a menudo de ineptitud y que la política Real era casi siempre incomprensible y nunca altruísta. Pero se dejaron la piel en Namur, asombraron en Rocroi y cumplieron en todas partes.
¿Por que?
Muy fácil: por cojones.
Lo del inexistente Tercio de Cartagena podría traducirse un poco.
"Lo sentimos, somos un tercio español y no podemos rendirnos. Nuestro Rey es un tarado, nuestros nobles son unos ladrones, nuestros mandos unos nenazas, nuestros curas un hatajo de viciosos y nuestro país un nido de miseria. Por eso no podemos rendirnos. Si nos rendimos no seremos nada".
Como apunta uno de los cofrades, con muy buen tino, la frase fundamental de las hazañas españolas se escribió hace mil años: Dios qué buen vasallo, si hubiera buen señor.
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Estoy de acuerdo contigo. Has estado sembrado.
Pero una parte de mi quiere pensar que esas gestas de las que está poblada nuestra historia, esos sacrificios tantas veces desgraciadamente inútiles se hicieron, por el hombre de al lado, por dignidad, por huevos, pero (quiero creer) también por un concepto de patria alejado de los nacionalismos y que engloba las cosas sencillas como el amor a la tierra, una cultura llena de pluralidades, un paisaje, la familia, nuestros vecinos y un deseo personal de un país, de una nación mejor de la que teníamos entonces y de la que tenemos ahora.