Disculpad la coña cofrades, pero los barcos NO están hechos para estar en el agua. El agua, y más la salada, es un excelente disolvente que está ansioso por destruir nuestro barco.
Donde mejor vive el barco, es en un ambiente seco y con temperatura suave, a salvo de las inclemencias. La pega, es que esto es algo aburrido para el armador.
