Unas rondas. Tan elegante la varada como la salida, enhorabuena.
Me he recordado de una historia de varada un poco diferente:
Mortera nueva, cena con almirantas, los amiguetes quedan un rato antes para probarla. Una vueltas por la bahía (digamos que Sant Onya) al atardecer, marea bajando y paf! varados en la arena en medio de la bahía. Los telefonos y demás en el coche - total era sólo una vuetecilla. Cae la noche, la marea baja, las senoras deseperadas, nadie sabe donde están. Avisan a los de Heineken. Les encuentran bien, acojonadillos, esperando que suba la pleamar para salir. A las tantas regresan sin mas percance que haber estado 6 horas disfrutando del paisaje (de noche). Ni cena, ni ná. Imaginad los adjetivos de las senoras super guapas para la cena. Buen estreno de lancha, si senor.
