Cita:
Originalmente publicado por wanmaar
Cito la pregunta para no irme muy lejos con la respuesta.
Ahora no tengo barco, pero lo tuve durante casi 30 años. Un velero clasico de fibra de vidrio con quilla corrida, de 9,50 mts. Digo esto porque en él viví muchas horas, meses.
Gastos me trajo pocos. Problemas, tambien pocos. Alegrías muchas. Recuerdos: desde que lo usé como hotel por horas hasta que vivi un año cuando me divorcié de mi esposa. Y mido 1,86 y entraba parado en el sector de la dinette, así que diría que estaba cómodo en su interior.
(Además lo presté a otros que pasaron por las mismas circunstancias: hotel, apartamento de divorciado. Al menos fueron 3 amigos mas)
Algo parecido al amor? No se como explicarlo. No se si amor amor, pero sí de saber que tenía algo que me esperaba sin pedirme nada, sin exigir gran cosa. Saber que los problemas de la ciudad, trabajo, etc. quedaban fuera cuando me subía a él. Y dormía en paz.
Según una interpretación puramente psicológica (no se de quien) el barco es como volver al útero materno: un refugio donde nos setimos seguros. Supongo que habrá algo de cierto en eso.
Cuando lo vendí, hace un par de años, al principio no sentí gran cosa: me había preparado mentalmente para ese momento.
Pero con el correr del tiempo, cuando llegaba al Club Náutico, al pantalán como dicen ustedes, y no lo veía mas ahí (es color azul entre casi todos blancos) y me sentí un paria de las marinas, caminando por el muelle sin lugar adonde refugiarme del sol, la lluvia y de mis pensamientos.
Hoy navego en barcos de amigos que me prestan su llave para entrar, dormir o salir a dar una vuelta aunque ellos no estén presentes.
Ah, y 3 despues de divorciarme me junté de nuevo con mi ex esposa (hasta hoy) así que no perdí nunca "mi" barco...
PD: olvidé decir que es un buen barco, que viajé bastante con él y nunca tuve mayores problemas. Que para eso son los barcos, no?
|

DICEN QUE HAY DOS DÍAS FELICES DE UN NAVEGANTE: CUANDO COMPRA UN BARCO Y CUANDO LO VENDE. QUIZÁS NO FUÉ TU CASO, POR NO SENTIR NADA AL VENDERLO Y DESPUÉS TRISTEZA AL NO ESTAR MÁS EN ÉL.
OYE, ÉS MUY BONITO LO QUE HAS CONTADO DE TU BARCO.
DATE UNA VUELTA POR AQUÍ EL NORESTE Y NOS CONOCEMOS.
MI VIDA NO ESTABA PARA NADA DESCRITA EN EL MAR...Y OJALÁ QUE EL BARQUITO SUPIERA ANDAR POR TIERRA, PARA RECORRERLO TODO CON ÉL. NO ES QUE EL MAR ME ENTUSIASMASE MUCHO (ME DÁ FLOJERA Y MUCHO RESPETO), PERO GRACIAS AL BARQUITO (Y A MI COMPATRIOTA, CLARO) ME ENSEÑÓ A AMARLO UN POCO MÁS!


POR LOS DOS!